Ya me han puesto la línea de nuevo. El antiguo inquilino que solía ocupar mi cuarto, el muy cenutrio, dio de baja la línea. Es "medio amigo" de mi compañero de piso..-Jazztel me ha llamado para decirme que va a dar de baja la cuenta- Le dice con la cabeza gacha. Pero la verdad es que el muy pusilánime fue el que llamó para darse de baja como titular. Idiotas integrales a tiempo completo, de eso está hoy lleno el mundo.

Hoy es una fecha señalada aquí. Hoy hace un año que empecé a escribir en mi blog. Pero ahora es una miseria, una ruina, una sombra en decadencia. Dos posts en un mes. Cinco entradas en dos meses, una media de dos artículos cada mes. Antes publicaba dos veces a la semana. A veces incluso tres. Esto ya ni es un intento de blog, ni un amago de nada.

Recuerdo cuando Eros publicó su primer libro. Nunca le había comentado antes pero eso de publicar un libro me pareció de lo más emocionante, así que le dejé un comentario. Este decía algo así como "Siempre he querido escribir un libro. Hoy por hoy si llego a cien artículos podré sentirme satisfecha". Desde ese día me planteé que escribir cien artículos equivaldrían a cumplir un sueño, algo que creía que nunca sería capaz en mi vida. Algo que de alguna manera engrandecería un poco mis logros.

Pero este es el post número setenta, y el número "treinta posts-por-escribir" resulta una lacónica cifra de lo improbable. Quizás más bien la insuperable distancia hasta un sueño que se pierde en el vacio de los sueños frustrados.

Sueños. Que gracia. Escribir un libro, o en su defecto, escribir cien artículos. ¿Esto es un sueño en verdad? Llegar a ser escritor, o médico, o maestro, quizás case mejor con el término. Un sueño. El sueño de tu vida. Soñar es gratis. Porqué evitar tal privilegio. Soñadores sin licencia, el blog está lleno de ellos. Sueños, si, hay que cumplirlos, coño, hay que soñar por huevos. Nos lo dicen los libros, nos lo dicen los blogs. Nos lo dicen los anuncios en los periódicos y las pancartas en las calles (empieza la campaña de navidad,estoy bien documentada). La televisión nos lo recuerda constantemente y nos regala esa oportunidad todos los días, cómo no. Ser ganador de Gran Hermano en su versión mas cool, supermodelo, triunfito, tener la casa de tu vida o ganarte la vida como famoso costril de tercera. Ahora el nuevo es ser el rey de la comedia (De la comedia pueril entendida como una mezcla de mediocridad casposa y falta de ingenio, de la fanfarria del estereotipo y la candileja, digo yo) Te lo muestra todos los sábados en la primera el neng que ya no es el neng sino él mismo y ya no sé que es peor (Quedarse en casa un sábado por la noche puede llegar a ser tan inútil y roñoso como salir a emborracharte y joderte las neuronas)

Quizás debería estar harta. De soñar sueños que creo elegir por mi misma sin condicionamientos de ningún tipo. De estar perdida en mi propia ignorancia, o en mi propia ineptitud. De ser esclava de un determinismo exasperante. Pero no encuentro las ganas para estarlo, sinceramente. Estoy bien como stoy. Quizás con la edad nos volvemos más conformistas.

Mis sueños antes eran modestos. Escribir cien artículos no es tan difícil. O más bien, no era tan difícil. Pero de repente ni la menor modestia me resulta digna de atención. Para qué poner fuerza en aquello que finalmente pertenece a un orden mucho más allá por encima de mi esfera particular de movimiento. Cualquier cosa intrascendente parece mucho más interesante. Quizás en vez de sueños un poco más de sueño por las noches si estaría bien, a estas horas. Como siempre.

Hoy escribo un post que es el número setenta en un blog que empecé hace justamente un año, el 7 de noviembre. Hace un año me definía inmersa en un proceso de reestructuración que ya creo justamente cerrado y acabado. Para mal o para bien no me importa, es inexorablemente a lo que las circunstancias me han conducido, por lo tanto para qué valorar lo ineluctable. O quizás sí. Esto lo escribo para mí. Tampoco tiene mucha importancia. Estoy bien así.

Quizás esto sea lo último que escriba. Habrá gente que se alegre, como puedo ver por los últimos comentarios. Otra sé que no tanto. Quizás mañana vuelva a escribir otra chorrada como esta. Un post lleno de azúcar y amor a los que habeis estado aqui desde el principio (creedme que no estoy siendo cínica en esto)

Pero probablemente no lo escriba (gracias entonces), y no escriba más, e irremediablemente esté dejando escapar entre mis dedos lo que llamaba un sueño. Como otros tantos que ya se me han escapado...

Si es asi, Good night, and Good luck.